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Del por qué, cómo y cuándo

noviembre 2, 2010

Un martes al mediodía me fui a Guadalajara para arreglar un asunto relativo al lugar donde trabajaba. Terminaron informándome cordialmente que no me pagarían el semestre que me deben y acusándome sutilmente de haber incurrido en actos ilegales y fraudulentos. No me pagarán como castigo por hacer las cosas mal, porque soy adulta y me pude dar cuenta de que las cosas no se estaban haciendo bien.

Una tarde antes había ido al hospital a ver a mi abuelita. Trataba de decirme cosas y yo no le entendía nada. Me sentí mal por eso, por no ser capaz de acercarme, de verla como antes, de entender una cosa tan simple como “quiero agua”. No me atreví a tocarla, no me atreví a saludarla ni a despedirme, me di la vuelta y me fui. Ni siquiera me despedí de mi mamá.

El jueves en la noche viajé de Guadalajara al DF. El fin de semana J y yo tocamos el tema de mi inseguridad, mi baja autoestima y mi relación con la comida. También hablamos sobre egoísmo, gratitud y cómo somos capaces o incapaces de demostrar afecto.

El lunes en la mañana, a las 9, mi mamá me mandó un mensaje diciéndome que mi abuelita había muerto. Esperé a salir de mi clase a las 2 y regresé a Guadalajara al velorio y al funeral. En la misa el martes en la mañana me quedé en la puerta de la iglesia un rato y después me fui a sentar con mi mamá sin decirle nada. En el funeral dos tíos estaban muy tristes, pero no supe cómo acercarme. Ni siquiera los saludé.

En la noche, no sin antes toparme de frente con la directora del lugar donde no me van a pagar y escondérmele cobardemente, viajé de vuelta al DF porque el miércoles comenzó el Congreso Internacional Manejo Integral de la Endometriosis.

Fueron dos días de estar escuchando de qué estoy enferma, por qué estoy enferma y qué puedo hacer para no sentirme tan enferma. El primer día salí aterrada, abrumada por toda la información. Y no es que me haya enterado de cosas que no supiera, que me hubieran caído de sorpresa, sino que volví a concentrarme en mí y a reflexionar sobre lo que estoy haciendo por mí misma. Y me di cuenta de lo olvidada que me tengo. También me di cuenta de que tengo 31 años y no soy capaz de cuidarme ni de mantenerme.

El segundo día del congreso tuve que salirme un rato a llorar en el baño, no soporté escuchar cuando el Dr. Páez hablaba sobre tratar los problemas emocionales junto con los demás síntomas de la endometriosis. Fui incapaz de relacionarme con las chicas que fueron al congreso, me la pasaba sola en mi rincón con el pretexto de tomar fotos. No quería que nadie me hablara de sus problemas y síntomas porque estaba concentrada en los míos, pero sobre todo estaba concentrada en regañarme por no ser capaz de cuidarme, de quererme, de abrazar a mi mamá, de despedirme de mi abuelita, de hacer las cosas bien… lo que sea que eso signifique…

Y escribo esto aquí porque me ayuda a ordenar lo que siento y pienso. También porque espero que las chicas en el Congreso de Endo lo lean y sepan por qué no quise convivir con ellas.

9 comentarios
  1. Nunca lo hubiera creído. Si no tuviera amplia experiencia en eso de charlar contigo –al menos vía hueb y tuiter– no creería que habla la misma chica que se toma fotos en una piscina bajo un cielo nublado, nos presume que se acaba de comprar un scanner sólo para poder escanear sus calzones nuevos, y se queja de que el boiler de su baño no está en una posición fácilmente accesible. Claro está que eso lo dice un tipo que se queja de que en la facultad las clases son difíciles, que la cadera le duele cuando hay chiflones, y que se siente viejo a los 35 años.

    Pero ésto es una catarsis, y es bueno enfrentar las cosas: cambia radicalmente tu perspectiva de la vida. A veces, inclusive, te sirve de plataforma para dar un salto y alejarte de aquello que te es inútil. Y aquí iba a decir algo yo sobre tu marido, pero ya se me olvidó qué quería decir.

    Saludos cordiales.

    Quién.

    • Aisha Curiel permalink

      Hola chula, sabes? si de algo te sirve saberlo, yo tambièn salí abrumada y triste de ese congreso y no precisamente por la info y las ponencias de los médicos y y los invitados Lau, sino de otras cosas que vi y sentí, y el segundo día, no estás para saberlo ni yo para contarte, pero me fui llorando a casa. Mi marido que tú viste que estuvo conmigo todo el tiempo y que es mi cable a tierra me tuvo que ubicar porque estaba muy mal. Espero algún día poder platicarlo contigo. Que ironía en verdad Lau, mientras tú te escondiste detrás de la cámara yo me escondí detrás de una máscara de alegría. En fin, ya pasó. Sabes Lau, amo el color rojo y katy la Oruga, que veo que tú también, de hecho mi hija se llama katia en su honor. Te dejo un abrazo, que quizá debimos darnos y no nos dimos, pero lo guardo para cuando te vuelva a ver.

      • Hola Aisha! Muchas gracias por tus palabras, me tranquilizan muchísimo. Al menos ya sé que no estoy loca y que no estaba exagerando. Todavía ayer (cuando escribí este post) estaba muy mal, pero ya me tranquilicé :)
        Al ver las fotos en fb y los comentarios de todas y escuchar ayer el programa de Eva, mi perspectiva cambió un poco. Para eso existe la Asociación y el Congreso y la parte de mi blog que a veces descuido: para hacernos compañía. Ahora me doy cuenta de que todas estamos asustadas y temerosas y tenemos las mismas dudas y los mismos miedos, pero compartirlos con alguien se siente bien. Ya platicaremos más a fondo (que creo que nos hace falta) y sí, nos daremos ese abrazo que nos faltó. Mientras, va uno virtual ;)
        Gracias de nuevo

  2. Que cambiara de marido querías decir?
    je je
    ;)

    Gracias por tu comentario. Sí, fue un post tan catártico como mi llanto magdalenezco hecha bolita en la esquina de mi cuarto, ja! pero estoy acostumbrada, no pasa nada. O más bien: mucho está pasando y todo al mismo tiempo…

  3. Grimalkin permalink

    Abracito.

  4. Celeste124 permalink

    Un abrazooteee! :)

    • Hola Celeste, qué gusto me da tener noticias tuyas :)
      Gracias por el abrazo y por darte la vuelta por acá.
      ¿Cómo estás? ¿cómo está tu bebé?

      Un abrazo grande igualmente

  5. Celeste124 permalink

    Hola Magdalene!
    Carissima por aquí estamos bien y en salud. La chiquita ya tiene dos años (18-07) y está muy conversadora.
    Qué decirte, no me deja tiempo para nadaaaa!! De hecho, mi blog refleja la situación. :(
    Si te da gusto, te mando una foto. ;) En tanto, AC y yo te mandamos muchos abracitos.

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