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¡Canto al pie de tu ventana!

agosto 12, 2008

La madrugada del lunes a un novio borracho se le ocurrió llevarle serenata a su damisela que, desafortunadamente para mí, es vecina mía. No le llevó un trío. No usó tampoco el sonido estéreo de su auto, ni su etílica y desafinada voz. Ni siquiera eligió un mariachi, como es tradición. El muy ingrato le llevó tambora. Tambora en la madrugada del lunes. El muy desdichado, infeliz y desgraciado hijo de su rechingada madre le llevó tambora.

Más tarde, formada en la fila de la cafetería, se me ocurrió despotricar en contra de la costumbre de llevar serenatas. Los que estaban alrededor me voltearon a ver con cara de sorpresa y uno comentó “¿no te gustan las serenatas? no eres una mujer normal”.

¿No soy una mujer normal? ¿Acaso es normal disfrutar:

1. Que te despierten a altas horas de la noche para levantarte de la cama, vestirte, ¡lavarte la cara!, cepillarte los dientes y peinarte cuando ya estabas calientita bajo las cobijas, soñando tranquilamente y babeando la almohada?
2. Que tengas que salir en plena madrugada a darle un beso a tu novio con aliento alcohólico? (Novio al que antes de dormir no tenías ganas de volver a ver porque para que te lleve serenata tuvo que haber una pelea previa y ésta es su retorcida forma de “demostrar” que te sigue amando y que es capaz de cambiar)
3. Que los vecinos se quejen de que los amigos aún más borrachos que el novio orinaron en su jardín y que al día siguiente te vean con ojos de odio y murmuren mentadas de madre cuando te vean pasar?
4. Que ese mismo día siguiente te estés cayendo de sueño en el trabajo porque al muy ingrato se le ocurrió que una hora de serenata no era suficiente y pagó otra más, luego se fue y tú no puedes volver a conciliar el sueño por la preocupación de que llegue sano y salvo a su casa?

Lo siento pero no. Eso no es normal.

Las serenatas deberían ser ilegales. O ya de plano si ciertas mujeres no pueden vivir sin ellas, que se permitan a horas razonables. De 10 a 11 de la noche, como máximo.

Si yo fuera presidenta, prohibiría las serenatas. Sería lo primero que haría.

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From → Odio el mundo

10 comentarios
  1. Jojojó, eso es porque no te hemos llevado serenata el Trio Miserias. Te voy a escribir aquí la historia, en lugar de ponerla en mi blog.

    La última vez que llevamos serenata fue a la novia de uno de mis primos, a quien llamaré con el nombre genérico de Procopio. Eufrasia, la llamaré. Nos acomodamos al pie de su ventana, lo cual no fue mucho trabajo porque la muchacha vivía en un edificio multifamiliar. Lo difícil fue bajar el sistema de sonido, consistente en una trompeta, una guitarra y un violín, y eso porque, para hacerlel espectáculo más interesante, habíamos dejado el auto a la otra cuadra. la verdad es que no había estacionamiento. Yo traía la guitarra y mi sombrero tejano, Betelgeuse el violín y un sombrero de charro y Jack una trompeta churida que vio mejores días. Para hacer las cosas interesantes, le informamos a Aldebarán que debería hacernos el paro en fonomímica, tomando en cuenta que Ofiuco, que era el encargado de representar el papel, estaba en el hospital por haberse descalabrado la noche anterior jugando al futbol.

    La serenata comenzó cuando Procopio se plantó frente a la casa de Eufrasia. Ahí se quedó. De vez en cuando lanzaba unos suspiros que partían el alma. En eso entró a escena Aldebarán y el Trío Miserias detrás suyo. Con mucha alharaca y a buen volumen, como si tuvieran mucho tiempo de no verse. Siguiendo el guión de la Serenata Mariachi Aldebarán le prestó su trío a Procopio y comenzamos a tocar, cosa fácil porque lo único que hicimos fue ponerle Play a la grabadora que traía yo colgada de la espalda.

    El edificio en pleno, cual árbol de navidad, se iluminó. También lo hicieron algunos otros de los edificios aledaños. Observamos a las vecinas por las ventanas, algunas salieron a la puerta a ver qué es lo que pasaba, u unos pocos no podían parar de preguntarse cómo es que tres personas tocando una guitarra, un violín y una trompeta podían hacer tal escándalo como el que estábamos haciendo nosotros. Si hubieran visto que ni el violín ni la guitarra tenían cuerdas, y la trompeta tenía puesta una bola de plastilina a manera de sordina para evitar algún problema, habrían deducido lo de la grabadora, pero no lo dedujeron, al menos que yo sepa.

    Lo mejor fue cuando Procopio y Aldebarán llegaron al final. Cantando la última estrofa: “La mujer que mi canto no quiere oir, para mí ha dejado de existir…” todos nos fuimos, entre gritos y risotadas, del lugar. Y los vecinos se quedaron ahí, muy tranquilos, preguntándose quién habría sido la persona a la que le habrían traído serenata dos veces en el mismo día y a la misma hora. Lo que no sabían es que Eufrasia nos estaba esperando en el auto y lo había hecho como venganza porque, unos días atrás, uno de los vecinos había llegado más borracho que un pirata del caribe con un mariachi para su vieja.

    Si todavía tuviéramos la grabadora te ofrecería nuestros servicios de manera gratuita y además sin costo.

    Saludos cordiales. Quoth.

  2. Una serenata en lunes??? con una tampora?? Aquí en ESpaña serían detenidos por la policía, ja, ja

    Animos y gracias por contarnos tu historia. Eres una mujer perfectamente normal.

    Saludos desde Caleruega (BUrgos, España) de vacaciones

  3. A mí me dicen que no me gustan porque no he vivido experiencia tan mística, “¡uy, pero vas a ver cuando te toque…!”. Yo digo que ese tren, afortunadamente, ya se me fue (que al cabo que ni quería…).

    Además del listado de infamias provocadas por las serenatas que ennumeras, falta mencionar que una -dicen- tiene que meter al mariachi/tambora/trío a su casa para ¡atenderlos¡ mientras siguen tocando. WTF!

    Saludos.

  4. Lástima que ya no estás en el negocio de las serenatas, Dijo, porque el jueves ¡¡otra vez!! le llevaron tambora a la vecina. Otra vez!!

    Hola JLPA!

    Paloma tienes toda la razón, además de todo el jolgorio olvidé agregar lo de atender a los cabrones. Como afortunadamente nunca he pasado por eso, no me sé el código de etiqueta a seguir. O sea! todavía que te despiertan y molestan a los vecinos ¡les tienes que dar de cenar! uff.

  5. ajaranda permalink

    Puueees he de confesar que siempre he querido llevar serenata; aunque por supuesto… si he de recibirla me daría inmensa flojera levantarme estando arropadita, lagañosa y greñuda.

    A propósito, ¿qué hay con el 21 de agosto?

  6. Galactic Queen permalink

    Pues el 21 de agosto llegó!!!

    Feliz cumpleaños Meri!!!….

    Que las pases feliz, ja ja!!…

    Te quiero

  7. Acabo de descubrir este blog. Está chevere.

    Saludos

    PS
    Lo encontré googleando sobre vales de despensa.

  8. 4w4K3n permalink

    Vaya pues te dire q a mi me paso algo parecido… cantaron y pusieron musica de banda y tambora a las 3am aprox en un miercoles, era estudiante en akel entonces y mis compañero y yo no pegamos pestaña hasta q mejor decidimos esperar a q terminaran para ir a clases. la neta un maldito fastidio!!……ah olvide decirles q el desmadre fue en un departamento donde el nuestro kedaba aun lado! ¬¬

  9. jodete permalink

    se nota q nunca te han llevado una serenata

  10. adriana permalink

    estoy de acuerdo contigo. tu para presidenta

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