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TRES

julio 9, 2008

Generalmente el Ingeniero se levanta a las 6:40 y sale de la casa a las 7:15 (de la mañana por supuesto). Siempre se despide de mí antes de irse, me da un beso en el cachete babeado. Yo le contesto con un ronquido. O no le contesto. O sueño que le contesto.

Hoy me levanté junto con él.

Mientras se preparaba su café, le recité sus pendientes del día:
– No se te olvide hablarle a Pedro
– No
– Ah! y hacer la cita en la estética
– No, ya lo anoté en mi agenda
– Y llamarle al Gabo para lo del vino
– Ah sí, le llamo
– ¿Dónde me dejaste el cheque del vino?
– Ahí
– ¿Y la ficha de depósito del banquete?
– No la tengo
– ¿Cómo que no la tienes?
– Te la quedaste tú
– Ah
– ….
– ¿Y los tenis? ¿cuando piensas ir a comprarlos? ¿ves? ¡por eso te dije que fuéramos el domingo!!
– …
– ¿Ya entregaste todas las invitaciones?
– Sí
– ¿Las de tu familia?
– Sí
– ¿Cuándo le vas a dar la suya a Daniel y a Ángel? ¿el día de la fiesta? ¿en la entrada o qué? ¿piensas estar en la puerta hasta que lleguen para darles sus boletos?
– ¿Por qué te levantaste tan temprano? Mejor vete a dormir
– …

2 comentarios
  1. jaajajajajaa… chaaaaaaaaaale :P

  2. Pobre ingeniero… Quién le manda ser ingeniero…

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