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Los paraguas son para viejitas

junio 22, 2007

Tengo un impermeable. Un impermeable transparente del que se burlan la Reina Galáctica y Mimí. Si por mi fuera sería de arcoiris, pero no había.

Ayer que me levanté en la mañana me di cuenta de que había llovido toda la noche. Y olvidamos meter la arena de los gatos. Cochinero que se hizo en el patio. Tuve que quedarme en casa a limpiar y hablar al trabajo para avisar que iría otro día. Luego comí y me preparé para mi otro trabajo.

Pensé en llevarme mi impermeable transparente. Intenté meterlo en mi bolsita. No cupo. Decidí no llevarlo.

Error. En cuanto me bajé del camión comenzó a llover. Fuerte. Y yo ahí, sin impermeable, recién maquillada, con el capítulo III de mi “tesis” (“El pintor”) en la mano y una bolsita pequeñita donde ya no cabían ni mi teléfono ni mis lentes. Parada sobre Ávila Camacho esperando a cruzar, luego sobre Américas. Los carros pasaban, pasaban, pasaban y yo ahí, parada, en medio, mojándome, el rimel escurriendo, el rubor embarrado.

Me reí y me reí y me reí. Fui muy feliz.

Llegué al colegio y uno de los directivos me vio toda empapada. Me ofreció usar su baño y su toalla. Tiene una tina. En el baño de su oficina. Me dieron tantas ganas de un baño caliente.

Ya después no fui feliz. Tuve que quedarme con la ropa mojada durante toda la conferencia y hoy me duelen mis huesitos. Se me metió el frío y ya no soy tan feliz. Bueno, un poquito. Feliz con un poco de dolor.

——-

Una viejita venía hablando en el camión. Hablando con sus voces, pensé yo, regañándolas, gritándoles que iba a ver a la virgen, que pinche gente marrana, que se iba a bajar en la basílica, que iba a rezarle a la virgen. Luego el chofer le avisó que ya habíamos llegado a la Basílica y ahí se bajó. Se paró en la esquina y con una sonrisa enorme y la mano levantada, le dijo adiós al muchacho que venía sentado enfrente de mí. No venía hablando con sus voces, venía hablando con el muchacho. Pero el muchacho ni cuenta se dio.

2 comentarios
  1. Celeste124 permalink

    Siempre he pensaado que los impermeables son mejores que los paraguas y que no hay nada peor que una cartera/bolsa pequeña.
    Pobre viejita, no hay nada peor que ser una imcomprendida.
    Pensándolo bien, debería crear una categoria denominada “no hay nada peor que”.
    :D
    Saludos cordiales.

  2. En Montréal hay impermeables transparentes y de seis colores, que se acompañan con paraguas transparentes diseñados para que la cabeza no se te moje ni aunque te pongas debajo de las cataratas del Niágara, tambien hay paraguas con ojitos de rana de animé y de mariquita. Eso me recordó que el barrio gay de Montréal está lleno de “locas.” :-p Por eso vivo en Québec. Aquí nuestros gays no son tan ridículos. Ojalá que pueda tomarles fotos en su próximo desfile, los gays de Guadalajara son simples aficionados comparados con los de aquí. Y hay drag queens que tienen mejor cuerpo que yo :-(

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