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Domingo Familiar

febrero 13, 2007

El domingo me animé.

Salíamos del Superama de Mariano Otero (después de gastar 500 pesos en: leche de arroz orgánica-que sabe a agua de horchata-[por cierto ¿horchata se escribe con “h”? pues claro!! si no, diría horcata (turuntuntun ps)]- pan 0% trigo, caldo de pollo orgánico, dátiles orgánicos, espárragos orgánicos, espinacas orgánicas, arena arm&hammer y creo que ya) y el Ingeniero dio vuelta en la calle donde está Cigatam. Muy solitaria, por cierto. Y que me dan las ganas.

Y que le digo: “¡¡detente!! ¡aquí! ¡ahora! ¡lo quiero en este momento! ¡párate!”.
Me dice: “¿Aquí? ¿Segura? ¿tantas ganas traes?”
y yo: “¡sí! ¡anda! no me hagas rogarte porque luego no me animo. Tiene que ser ahorita que me llegaron las ganas”

Y que se orilla.

Y que me brinco a su asiento. Y que me explica cómo moverle a la palanca y cómo pisar los pedales.

No pasé del primer tope. Se me apagó el maldito carro como cinco veces. Me quedé ahí, al pie del tope y le grité “¡ya! ¡ya! ¡maneja tú! no puedo, ¡no puedo! ¡vienen carros! ¡ya! ¡qué miedo!”

Pero me animé. Luego me deprimí porque me sentí inútil. Y el Ingeniero me dijo: “pero está bien, digo, no esperaba que pudieras manejar en el primer intento”…

¡¡pero yo sí!!

Luego nos fuimos al cumpleaños del sobrino.

El Ingeniero le compró de regalo unos cubos para apilar. Era un juguete para un niño de DOS años. El sobrino cumplió TRES. Y está enamorado de los autos porque vio Cars. Ya somos la comidilla de las primas porque a todos los cumpleaños hemos llegado con el regalo envuelto en una bolsa de celofán transparente con papel de china azul. Todos de la misma tienda. Creo que ya agotamos el catálogo.

En Navidad nos tardamos como dos horas en escoger los juguetes. Terminamos comprando, para el chiquito, unos botecitos para hacer torres; para el grande, unas tablitas de madera para dibujar encima con crayolas. Muy contentos íbamos con los regalos y los pusimos en el arbolito. Al rato, que abrimos la puerta del baño y ¡oh sorpresa! el Niño Dios se adelantó y le dejó su regalo al más grande: un auto de verdad (de su tamaño, claro). Luego fue el intercambio y ¡zas! que le regalan un auto de control remoto. Mi cuñada y mi suegra, nomás porque son bien lindas y decentes, nos consuelan: “en serio, les gustaron sus botecitos, nomás se la pasan jugando con ellos y coloreando con las crayolas”.

Sí, claro, con el auto en la puerta ¿quién querría colorear?

(pobres de nuestros hijos) (si es que tenemos alguno)

7 comentarios
  1. Pero tendrán amooor… awwww…

    …¡y gorras de Klein y bufandas de Fibonacci o de Moebius! Con los botecitos y las crayolas fomentan la imaginación, y como no tendrán cochecito no serán gordos y perezosos a los ocho años. ¡Todo es cuestión de enfoque!

  2. Nena Jugosa de mi corazón:
    Creo que el Ingeniero y tu deben adecuarse a los tiempos modernos y dejar de pensar en la educación de los sobrinos, ¡dejen que los sobrinos crezcan estúpidos!
    Preocúpense cuando los hijos sean suyos, a los sobrinos regálenle pendejadas que los hagan una nula competencia de sus hijos en el futuro.
    Si son ellos, denle carritos, pistolas y MaxSteel; si son ellas, denles princesas y barbies para que se frustren cuando en la pubertad no puedan tener la cintura de las muñecas. jo jo.

    “Dejad que los niños se acerquen a mi… que les quiero acariciad sus colitas”

  3. Nada, nada, todo depende de cuál sea la primera palabra del crío en cuestión. La de los míos fue “queseso” y desde entonces nunca les he podido quitar lo inquisitivo (y qué bueno). Lo que es verdaderamente importante es que, cuando ustedes, par de colegas míos (una en calidad de historiadora y el otro en calidad de ingeniero) se multipliquen, el producto de la multiplicación sea sano y no se parezca a sus padres…

    (PD: Nirvana simplemente tejía una bufanda larga y ancha y luego la cosía en forma de tubo, para a continuación introducirla por un agujero dejado ex profeso en algún lado y sellar los bordes…)

  4. Oh! qué inspiradores todos sus comentarios! (además, parece que serían tan buenos padres) (bueno, Don Pastrami ya lo es)

    Me parecen muy acertados sus consejos y claro, suena tan lógico, pero luego cuando lo piensas bien y te imaginas con un chiquillo… qué miedo!! ¿cómo sabes si lo estás educando bien y no le estás creando traumas?

    ¡qué horror!

    je

  5. ¿Consejos? ¿Cuándo he dado yo consejos? Si acaso pongo letreros de advertencia. Hace poco regresé a la primer casa donde viví recién llegado a México, que fue casualmente la casa de enfrente de donde vivía Lilith. Había un letrero que decía “Peligro” junto a una cerca. En mis tiempos no existía ese letrero…

  6. carnaval permalink

    quihubas

  7. Ely Riv. permalink

    jajaja!.

    esta genial este post!.

    A mi me da miedo todo eso de casarse y tener hijos, mas por que en mi no seria una decisión muy inteligente.

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