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Clarice Lispector

octubre 20, 2005


Clarice Lispector.

A petición de la cholita launch (nena, dime dónde conseguiste la foto para poner los créditos)

Recomiendo comenzar con La hora de la estrella. Creo que es la menos densa y la más lineal. Por lo menos tiene personajes definidos: “la norestina”. Enseguida puede uno leer los cuentos. Hay una antología publicada por Alfaguara. Son una delicia. Para continuar, está La pasión según G.H., en el que uno puede saber a qué se atiene cuando lee a Clarice Lispector. Yo seguría con La araña que, aunque es una de sus primeras obras, ya es bastante compleja. Aprendizaje o el libro de los placeres aún no lo leo, pero como he intentado leer Un soplo de vida, supongo que sería el penúltimo, el primero, o sea. Este último fue el último que escribió, creo que de hecho es una edición póstuma, por eso es mejor leer el último al último, y antes del último leer el otro, el que dije primero.

Supongo que en esta fotografía estará en Brasil, en su casa.

Cuando venga la cholita, le agradecería que nos ilustrara con una cita, porque no tengo mis libros a la mano.

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4 comentarios
  1. Anonymous permalink

    This post has been removed by a blog administrator.

  2. Me topé con un comentario que era Spam, por lo que tuve que implementar medidas drásticas. Ahora es necesario llenar la casilla de verificación par dejar el comentario. Todavía no sé mucho de esto, pero con el tiempo mejorará.

  3. ah, clarice lispector… multiplemente citada, nuncamente leída… a ver si me presta alguno señorita suavemente barroca… por lo menos el primero, que por lo que entiendo, no es el último… pero por alguna razón tampoco es, actualmente, el primero… ;)

  4. Anonymous permalink

    (cholita launch)dice:
    “: veía elefantes enormes aproximarse, elefantes dulces y pesados, de cáscara seca, aunque mojados en el interior de la carne por una ternura caliente insoportable;tenían dificultad en cargarse a sí mismo, lo que los hacía lentos y pesados. Aún era temprano para encender las lámparas, lo que al menos precipitaría una noche. La noche que no venía, no venía, no venía, que era imposible. Y su amor que ahora era imposible-que era seco como la fiebre de quien no transpira-, era amor sin opio ni morfina. Y “yo te amo” era una astilla que no se podía sacar con una pinza. Astilla incrustada en la parte más gruesa de la planta del pie.”
    APRENDIZAJE O EL LIBRO DE LOS PLACERES.
    Clarice Lispector

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